Macroeconomía

Inflación en Uruguay: qué dicen los datos del INE en 2024

Un análisis de los componentes del IPC y su impacto diferenciado entre el interior del país y la capital.

Tabla estadística impresa del INE sobre un escritorio de madera en una oficina de Salto

Los números detrás del titular

El Instituto Nacional de Estadística publicó en enero de 2025 los datos definitivos de inflación para el cierre de 2024. La variación acumulada del índice de precios al consumo (IPC) se ubicó en 5,1 %, una cifra que, vista en aislamiento, parece manejable. Sin embargo, cuando se desagrega por grupos de gasto, emergen tensiones importantes que afectan de manera distinta a los hogares según su composición familiar y su ubicación geográfica. Los rubros de alimentos y bebidas no alcohólicas registraron una variación del 6,8 %, muy por encima del promedio general, lo que golpea con mayor intensidad a los hogares de ingresos medios y bajos, donde estos gastos representan una proporción mayor del presupuesto. En Salto y otros departamentos del litoral, el componente de vivienda —que incluye alquileres y tarifas de servicios públicos— subió un 7,2 %, impulsado parcialmente por los ajustes tarifarios de UTE y OSE aplicados en el segundo semestre. La energía eléctrica acumuló un incremento del 9,4 % en el año. En contraste, los bienes durables como electrodomésticos y muebles mostraron una variación negativa de 1,3 %, beneficiados por la apreciación relativa del peso frente al dólar durante el primer semestre. Este comportamiento dispar del IPC subraya la importancia de no leer la inflación como un número único, sino como una distribución de impactos que varía según el perfil de cada hogar.

Contexto regional y perspectiva histórica

Uruguay cierra 2024 con la inflación más baja de los últimos seis años, lo que representa un logro de política monetaria notable para el Banco Central del Uruguay (BCU), que sostuvo una política de tasas restrictiva durante dieciséis meses consecutivos. En perspectiva regional, la cifra uruguaya contrasta con los registros de Argentina y Brasil, aunque la comparación directa requiere cautela dado que los regímenes cambiarios y las estructuras de subsidios difieren sustancialmente. Lo que sí es comparable es el esfuerzo fiscal: Uruguay mantuvo un déficit primario controlado en torno al 0,4 % del PBI, lo que contribuyó a sostener la credibilidad de la política de desinflación. El desafío para 2025 será consolidar este resultado sin comprometer el nivel de actividad económica, especialmente en sectores como la construcción y el comercio minorista, que mostraron señales de desaceleración en el segundo semestre de 2024.